N°294: LOS DESAFÍOS EN MADRE DE DIOS


Editorial Alternativo

¿Qué está pasando en Madre de Dios? No hay semana que esta región no tenga una noticia de algún hecho de la criminalidad organizada. Secuestran a una fiscal, incautan una tonelada de droga, capturan a los miembros de una organización dedicada al tráfico ilícito de migrantes, asesinan a personas en Puerto Maldonado a plena luz del día y desarticulan bandas que realizan actividades de minería ilegal en zonas reservadas. Lo más preocupante es que, aunque estas situaciones delictivas en su momento son noticias de impacto social, no llegan a ser esclarecidas por las autoridades, lo que deja a la ciudadanía en medio de la incertidumbre.

Lo real para la población es que la inseguridad se ha apoderado de Madre de Dios. En este territorio ya conviven la trata de personas, la tala ilegal, el narcotráfico y la minería ilegal, entre otros. En el 2022 se reportó que, con 98 casos de trata de personas, Madre de Dios se ubicaba entre las primeras cinco regiones del país con más víctimas por este delito a nivel nacional. Sin embargo, esta no es una práctica aislada, se deriva de otras economías criminales que florecen impunemente, tal como la minería ilegal.

Hasta la década de 1990, Madre de Dios fue una de las áreas de la Amazonía peruana mejor conservadas en el Perú. Sin embargo, entre 2006 y 2015 se convirtió en el segundo punto más importante de deforestación por la minería aurífera. La fiebre del oro trajo consigo la llegada de miles de personas en busca de trabajo, y también el desarrollo de redes criminales de trata de personas que operan con total desparpajo a nivel nacional. La situación se complica aún más por la subida del precio internacional del oro, pues, por las ganancias que se pueden obtener, la criminalidad ha puesto la mira en esta actividad ilícita, con lo cual las tasas de feminicidios, secuestros, extorsiones y delitos informáticos muestran una tendencia creciente[1].

Un informe de la Policía Nacional (PNP) citado por IDL Reporteros[2] señala que, con 243 denuncias por cada 10,000 habitantes, Madre de Dios es la región con la mayor tasa de denuncias del país por diversos delitos. Una de las modalidades criminales más extendidas es la extorsión, que se presenta sobre todo en la zona de La Pampa, donde grupos criminales cobran cupos por la seguridad a los negocios, a los mineros ilegales y a los mototaxistas. Pero no es lo único. Allí también se ha extendido el contrabando del oro y otros productos industriales para la minería informal, así como las invasiones a las concesiones forestales y el tráfico de terrenos. Según el boletín Alerta Ambiental de la SPDA, en Madre de Dios existen 2,500 denuncias por delitos ambientales, pero solo hay tres fiscales para procesarlas.

Otra economía criminal que crece en esta región es la tala ilegal de madera, actividad que en muchos casos cuenta con la complicidad de los funcionarios públicos a cargo de las autorizaciones para la tala y el manejo de los bosques. En 2020, la Policía y la Fiscalía desarticularon una banda integrada por 29 personas que operaba con el aval de funcionarios del gobierno regional e incluso del exgobernador Luis Hidalgo Okimura. Estos grupos de traficantes de madera no solo obtienen ganancias millonarias por su negocio lícito, sino que suelen ejercer la violencia como uno de los medios para llegar a sus objetivos. En los últimos dos años, tres policías y 2 defensores ambientales fueron asesinados en Madre de Dios por oponerse a estas actividades ilegales.

Pero eso no es todo; en esta región también se cultiva y procesa hoja de coca para el narcotráfico. Un reporte de DEVIDA indicó que el área cultivada con hoja de coca en el 2020 fue de 57 hectáreas, pero aumentó a 315 hectáreas en el 2021 y a 1,013 hectáreas en 2022. Esto quiere decir que el área cultivada con hoja de coca prácticamente se triplicó solo en el último año.

En medio de este escenario, preocupa el impacto de estas actividades ilegales en la población más vulnerable, como las niñas, niños y adolescentes que, muchas veces salen en busca de un trabajo y terminan involucrados en situaciones de explotación sexual o el consumo y venta de drogas. Además, en Madre de Dios también se han acrecentado otras problemáticas, como las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados en niñas/os y adolescentes.

Desde el Estado la respuesta no es la esperada. Existen comisiones regionales o instancias que, de manera articulada, impulsan actividades preventivas contra delitos como la trata de personas o la violencia y otras formas de explotación humana; sin embargo, el trabajo resulta insuficiente. Desde CHS Alternativo apoyamos el trabajo de las diferentes entidades del Estado buscando que los servicios se conozcan y se usen. Asimismo, trabajamos para prevenir el delito y atender a las víctimas, a través de nuestro Centro de Atención y Orientación Legal y Psicosocial (CALP), e impulsamos el fortalecimiento de la vigilancia y participación ciudadana, a través de la veeduría Mirada Ciudadana.

Se necesita que las autoridades tengan una visión social y amplia de la realidad regional y cómo confluyen las economías criminales, para que así se puedan implementar acciones concretas y articuladas que pongan fin a estas problemáticas. Para ello, se requiere presupuesto, pero además dedicación y compromiso para hacer respetar los derechos humanos de las personas afectadas por estos delitos y para que las poblaciones más vulnerables accedan a los servicios del Estado con atención adecuada, eficiente y justa. El desafío está pendiente.


[1] https://observatorio.mininter.gob.pe/content/indicadores-para-la-gesti%C3%B3n-de-la-seguridad-ciudadana-en-los-gobiernos-subnacionales

[2] https://www.infobae.com/peru/2023/10/27/estas-son-las-regiones-con-mas-autoridades-y-funcionarios-municipales-extorsionados-56-casos-en-tres-meses/

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