Nº 316 | NIUBOX: “FRENTE A LOS RIESGOS DIGITALES, HAY UNA CORRESPONSABILIDAD ENTRE PLATAFORMAS, PADRES, ESTADO Y COMUNIDAD”


Bruno Fernández es líder de Asuntos Públicos y Regulatorios de Niubox Legal y en esta entrevista analiza el aumento de riesgos digitales que enfrentan niños, niñas y adolescentes, así como la respuesta que debe centrarse en la prevención y la alfabetización digital.

Desde la experiencia de Niubox Legal, nos podría indicar ¿cómo ha cambiado el panorama de las violencias que enfrentan niñas, niños y adolescentes en entornos digitales y cuáles son los principales riesgos que están identificando en internet?

Sí. Sin duda, las cifras que ustedes han presentado recientemente[1] evidencian un mayor uso de las tecnologías digitales, que por un lado son indispensables para el desarrollo de la niñez y adolescencia; pero, por otro lado, también evidencian riesgos que deben ser mitigados en la medida de lo posible. Hay varios riesgos asociados. Uno general, que enfrentamos todas las personas, es la filtración o vulneración de datos personales. Muchas veces eso suena etéreo: “se filtró mi dato personal”, pero ¿cómo se materializa? En personas adultas, por ejemplo, puede terminar en problemas financieros o suplantación de identidad. Pero en el caso de niños, niñas y adolescentes el impacto es mucho mayor debido a que muchas veces las imágenes son mal utilizadas para generar contenido sexual no consentido, lo que constituye un delito de pornografía infantil. Otro problema importante que ustedes también levantan en el informe es el de los contactos no solicitados, el grooming. Muchas veces esto se piensa como algo solamente digital, pero puede tener impactos muy concretos y graves, como la trata de personas.

La inteligencia artificial ya ocupa un lugar cada vez más presente en la vida cotidiana de niños, niñas y adolescentes. Frente a esta expansión de su uso, ¿qué riesgos y desafíos puede generar para la niñez y adolescencia?

Sin duda, la inteligencia artificial es una herramienta digital más. Tiene muchas oportunidades para niñas, niños, adolescentes y adultos en términos sociales, educativos y económicos, por lo cual es importante aprender a usarla. Creo que allí un punto clave, sobre todo para las generaciones que ya crecen con la inteligencia artificial, es la educación y la alfabetización digital y un punto indispensable es la prevención. Saber utilizar la herramienta implica entender qué usos y potenciales tiene, pero también en qué partes debo ser escéptico, cuándo debo reevaluar información y cómo usarla de manera segura; por ejemplo, en la generación de imágenes no consentidas.

En el Perú ya se modificó el Código Penal. Antes se sancionaba la tenencia de imágenes vinculadas con pornografía infantil, pero ahora también se sancionan imágenes generadas con inteligencia artificial, incluso si no existe una víctima concreta identificable. El bien protegido es otro y como sociedad hemos llegado al consenso de que ese tipo de conductas deben ser combatidas. Allí, es clave la alfabetización digital de padres, madres y cuidadores, porque muchas filtraciones o publicaciones de imágenes no provienen necesariamente de niños, niñas y adolescentes, sino de los propios adultos. Aunque nadie comparte una imagen pensando en un uso negativo, esto puede ocurrir, por lo que es importante ser conscientes de lo que implica compartir información de menores en entornos digitales.

Además, hay un tema del consentimiento del menor de edad…

Sí, ese tema se está discutiendo mucho en otros países; la importancia de escuchar al niño, niña o adolescente, ya que muchas veces seguimos viéndolos solamente como sujetos de protección y no como sujetos de derechos. Por ejemplo, en Estados Unidos hoy se debate mucho el caso de influencers o personas con muchos seguidores que comparten información íntima de sus hijos o hijas adolescentes. Desde comentar sobre la primera menstruación de una hija hasta conversaciones privadas sobre sexualidad. Y la gran pregunta es: ¿alguien le preguntó a ese adolescente si quería que esa información se compartiera públicamente? Creo que muchas veces no se está pensando en los impactos que eso puede tener en la vida cotidiana de niños y adolescentes.

Hay una responsabilidad, sin duda, de parte de la familia y los adultos, pero ¿dónde queda la responsabilidad de las plataformas digitales?

Sin duda, pero hay que diferenciar mucho porque presencialmente, offline, hemos llegado al consenso de que hay ciertos espacios a los que no deben acceder niños, niñas y adolescentes, y lo mismo debería suceder en el entorno digital. Se ha llegado al consenso, por ejemplo, de que las casas de apuesta no son un espacio para menores de edad y que las páginas web pornográficas tampoco lo son. Entonces, a mí me gusta dividir este análisis de las plataformas entre aquellos espacios que claramente no son para niños, niñas y adolescentes y donde se tienen que establecer protecciones para evitar el acceso; y aquellos espacios donde probablemente los adolescentes pueden acceder bajo ciertos parámetros y restricciones.

En el caso de aquellas plataformas donde los adolescentes mayores de 13 años pueden acceder, un punto importante es la privacidad por defecto, que es algo que dentro de la industria ya se conversa bastante y que varias organizaciones han incorporado en el diseño de sus productos. ¿Qué implica esto? Por ejemplo, si yo me creo una cuenta en una plataforma que permite interacción social y declaro que tengo 14, 15 o 16 años, una medida que por lo general está implementada es que terceros ajenos no puedan contactarse conmigo, justamente para evitar situaciones como el grooming o solicitudes no deseadas. O que el perfil sea privado por defecto, para tener mayor control sobre los datos personales que se comparten. También es importante que existan mecanismos de control parental. Y este es un punto clave; aquellas plataformas que permiten que adolescentes ingresen de manera autónoma deberían contar con controles parentales disponibles de forma gratuita. En la medida en que el servicio es gratuito, el control parental también debería serlo.

Actualmente, ¿las plataformas digitales están implementando estos controles parentales?

Sí, la mayoría de plataformas cuenta con controles parentales y estos son sumamente importantes porque permiten establecer restricciones, por ejemplo, límites de tiempo de uso para que el adolescente use la plataforma, según lo que decidan los padres y la etapa de desarrollo. Creo que en este tema hay tres puntos clave: perfiles privados por defecto, privacidad por defecto en el diseño de las plataformas y controles parentales. Asimismo, me parece que también hay un tema importante de corresponsabilidad. De nada sirve que la plataforma ponga a disposición estas herramientas si no se utilizan.

¿La corresponsabilidad a quienes compete?

Yo lo veo en tres momentos. Primero, la adquisición del dispositivo: laptop, tablet, teléfono. Generalmente hay un adulto que lo compra y lo entrega al adolescente. Incluso, en el caso de chips en el Perú, solo un mayor de 18 años puede adquirirlos. Ahí el adulto es quien introduce el dispositivo y debe evaluar el momento de desarrollo del adolescente. El segundo momento es la configuración del sistema operativo, donde nuevamente el adulto tiene la responsabilidad de configurarlo. Allí ya existen controles parentales gratuitos que se activan al declarar la edad real del usuario, lo que permite restricciones para descargas o compras de aplicaciones. El tercer momento es la plataforma en sí. Incluso si el adolescente accede a redes como Instagram o TikTok con autorización, estas también ofrecen controles parentales como límites de tiempo, restricciones de interacción y configuración de privacidad por defecto.

En esos tres niveles hay responsabilidades compartidas entre plataformas, padres y cuidadores. Las plataformas deben no solo ofrecer estos controles de manera gratuita, sino también informar que existen, porque no sirve tenerlos si no se conocen ni se usan. Además, padre y madre, evidentemente, tienen que educarse antes de dar un dispositivo a un adolescente. Y el Estado también debe involucrarse en esta alfabetización digital y jugar un rol importante de difusión y educación. Un cuarto actor importante es la comunidad, que desde las organizaciones y barrios puede hacer un acompañamiento digital seguro tanto para adolescentes que ejercen sus derechos libremente como para padres, madres o cuidadores. En ese sentido, las municipalidades tienen un rol importante, por su cercanía con la ciudadanía, para apoyar la difusión e implementación de estas herramientas.

¿Y en esta ecuación, cuál es el rol de la sociedad civil?

La sociedad civil es clave. Tiene un rol articulador fundamental, siendo puente entre el Estado y las organizaciones de adolescentes, llevando la voz de los propios adolescentes a los espacios de decisión, donde muchas veces solo participan adultos. La sociedad civil también tiene el rol en reforzar los estándares de derechos humanos, tanto nacionales como internacionales y promover una mirada donde los niños, niñas y adolescentes sean sujetos de derechos y no solo de protección.

Por otro lado, desde el Congreso también hay iniciativas orientadas a la seguridad digital de niñas, niños y adolescentes. Por ejemplo, el proyecto de ley 10880 que plantea medidas para regular el uso de internet, ¿qué opina de esa iniciativa?

Ese proyecto plantea una prohibición de acceso (a internet) para menores de 16 años. Y algo que hemos conversado con distintas organizaciones es que siempre debe verse al niño, niña y adolescente como sujeto de derechos y no solo como sujeto de protección, hay que respetar su derecho a ser escuchado, así como los derechos que pueden ejercerse a través de internet, donde las herramientas digitales permiten el acceso a información en igualdad de condiciones. En ese contexto, la prohibición no siempre es el mejor camino. Además, como señalaba la directora de la Autoridad de Datos Personales en una mesa técnica, no es realista establecer prohibiciones por edad, porque los adolescentes de 14 o 15 años ya utilizan estas plataformas para comunicarse, expresarse y acceder a información. Y en contextos como el electoral, por ejemplo, el acceso a información es clave.

[1] Estudio nacional “Percepciones de niñas, niños y adolescentes sobre los riesgos de explotación sexual en el entorno virtual” (2026)

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